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¿A quién le importa?

“Lorena, a nadie le importa”... esta frase resuena constantemente en mi cabeza mientras compruebo que como yo, hay más personas a las que el empoderamiento y el bienestar de las jóvenes Dominicanas, sí nos importa.


Actualmente, la República Dominicana tiene alrededor de 1.8 millones de mujeres entre 15-35 años, es decir que 16% de la población está conformada por mujeres jóvenes. De acuerdo a un estudio realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), 1 de cada 4 embarazos en el país son jóvenes menores de 18 años de edad y la mayoría fueron embarazos no deseados, ni buscados. Esto quiere decir que aproximadamente 377 mil jóvenes Dominicanas han sido madres adolescentes, sin desearlo. Latino América es la segunda región del mundo con tasa más alta de embarazos adolescentes, y la República Dominicana se encuentra dentro de los países con más incidencia en embarazos adolescentes de la región. Evidentemente, el embarazo en adolescentes es una crisis que va más allá de una de salúd, y también repercute en el ámbito social y económico de nuestro país.


El Ministerio de Educación eliminó la educación sexual integral del currículum Nacional, a pesar de ser un derecho establecido en la Constitución Dominicana y en la Declaración Universal del Derecho del Niño. Para seguir agregando piezas a un rompecabezas desconcertante, el embarazo en adolescentes es responsable por un 16% de la tasa de deserción escolar en la población femenina en el país.


Si contextualizamos la data anterior y la llevamos a una aula Dominicana, en un grado de bachiller de 50 niñas con 17 años, ninguna ha recibido educación sexual integral, sólo 25 jóvenes saben que a través de la penetración sexual se produce un embarazo, 23 jóvenes ya están activas sexualmente, donde 12 de ellas quedaron embarazadas y 2 de las embarazadas disertaron antes que concluya el año escolar. Las probabilidades de que las 2 adolescentes que dejaron el colegio para dar a luz, estuvieron con una pareja mayor de edad y fueron casadas o expulsadas de sus casas para vivir en unión temprana con el futuro papá de su cría, son bastante altas. Aún más alta de que una de las dos adolescentes o su bebé no sobrevive el parto por riesgo de parto prematuro o complicaciones neonatales.


A la jóven que logró sobrevivir el parto, le toca asumir un rol de adulto a temprana edad que tendrá serias repercusiones sobre su potencial de desarrollo tanto emocional como económico.

Sólo tendrá acceso a trabajos poco remunerados por lo que se le hará difícil salir de la pobreza, insertando al hijo dentro del mismo ciclo y convirtiéndolo en uno generacional. Adicionalmente, la frustración y límites sociales de ser una madre con recursos limitados a tan temprana edad, crea un bajo sentido de valor y baja autoestima que impiden a la joven de proyectarse un futuro profesional y la anclan a un papel doméstico desde temprana edad.



Como mujer, activista y miembro de la sociedad civil, mi primera reacción al conocer esta problemática, fue cuestionar la existencia de una solución integral y luego estimar los recursos que le tomaría al Estado elaborar un programa social que sea capaz de disminuir y erradicar estas cifras alarmantes. Mi gran y desalentadora sorpresa me la llevé al aprender que la solución se encuentra guardada en un archivo dentro del Ministerio de Educación. ¿Más desconcertante aún? La propuesta de educación sexual integral para la educación pública Dominicana fue creada por expertos en el área de pedagogía y psicología infantil, patrocinado con fondos extranjeros, aprobada por grupos conservadores como la Iglesia, probada en liceos públicos con una incidencia en la reducción de embarazos de jóvenes de más de 60%; y tiene más de 5 años y dos gobiernos siendo estratégicamente ignorada…La respuesta de los expertos al preguntarle las razones de tal incongruencia, fue recurrentemente: “Lorena, a nadie le importa”.


Un profesor Estadounidense realizó un estudio en donde calculó el impacto que tiene la educación sexual en la economía, y el resultado fue impactante.. Por cada dólar (USD) invertido en prevención de embarazos adolescentes, el Estado recupera $50 dólares (USD) en beneficios sociales. Similarmente, algunos de los beneficios que se han comprobado generan los programas de prevención y educación sexual son el cambio de los comportamientos sexuales de los jóvenes, aumentando la edad en la que deciden ser sexualmente activos, disminuyendo sus parejas al igual que disminuyendo la incidencia de enfermedades de transmisión sexuales por usar preservativos. En el último estudio realizado por la UNFPA y otros ministerios públicos en el 2014, se identificó que el embarazo en adolescentes le estaba costando al Estado Dominicano $2,103 millones de pesos (DOP), versus $64 millones de pesos (DOP) anuales de inversión requerida para su prevención. A pesar de ser una reto social, económico y de salud inminente que le está costando millones de pesos al Estado Dominicano, hablar de educación sexual integral para jóvenes sigue siendo tabú.


Me mudé a la República Dominicana hace 3 años para emprender Soy Zoila, una plataforma digital que crea acceso a la educación sexual integral para adolescentes a través de las redes sociales. En este tiempo he tenido la fortuna de conocer personas admirables que han dedicado su vida profesional al empoderamiento de la juventud Dominicana. Específicamente, al empoderamiento de las niñas acerca de sus derechos, su seguridad y su futuro. Sin duda, hemos logrado avanzar significativamente vocalizando la necesidad pertinente de reducir la brecha de género en nuestro país y por ende en nuestra región. Sin embargo, sigue existiendo una barrera sesgada acerca de los temas de empoderamiento femenino que la sociedad está dispuesta a apoyar y el bienestar sexual y reproductivo de las jóvenes no son unos de los temas aprobados.


Las cifras son muy poderosas como para ser ignoradas, por lo que se me hace muy difícil pensar que a nadie le importe este tema lo suficiente como para hacer algo al respecto. Mi pregunta hacia la sociedad civil sería: ¿Cómo hacemos para que las vidas de las jóvenes Dominicanas finalmente importen?


Lorena Cabrera

Fundadora de Soy Zoila







Fuentes:

- “La inversión en la juventud es determinante para el desarrollo de cualquier sociedad”, Diario Libre. Agosto 2022, Sto.Dgo.;https://www.diariolibre.com/actualidad/nacional/2022/08/10/unfpa-insta-a-gobiernos-a-invertir-en-juventud/1997732

- “UNIÓN TEMPRANA y EMBARAZO ADOLESCENTE EN LA REPÚBLICA DOMINICANA: Dos desafíos que persisten”, Georgina Binstock, Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2021

https://dominicanrepublic.unfpa.org/es/publications/union-temprana-y-embarazo-adolescente-rd-dos-desafios

- "Casi el 50% de las adolescentes dominicanas ignoran cómo se produce un embarazo", Diario Libre. Abril 2021, Sto. Dgo. https://www.diariolibre.com/actualidad/salud/casi-el-50-de-las-adolescentes-dominicanas-ignoran-como-se-produce-un-embarazo-CD25621322

- “El 20 % de las muertes maternas corresponde a adolescentes”, Diario Libre. Sept 2020, Sto. Dgo. https://www.diariolibre.com/actualidad/salud/el-20-de-las-muertes-maternas-corresponde-a-adolescentes-JG21721190

- "Embarazos en Adolescentes", CEPAL, Naciones Unidas

https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/45353/S1900583_mu.pdf




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